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dissabte, 14 d’abril del 2012

correspondencias

Papá,



tantas cosas tengo aún que aprender, que escuchar, y que ver. Tu quieres enseñarme pero yo no quiero abrir los ojos, no quiero aprender, quiero volver a ser tu niña, quiero seguir jugando en el parque contigo, quiero seguir acurrucándome en el sofá a tu lado, no discutir, y que tu me protejas, quiero seguir siendo tu niña pequeña. Recuerdo nuestras tardes en nuestra granja, ayudándote a dar de comer a los conejos, y recuerdo que no podía ni levantar el cubo del pienso, y tenia que dejarlo siempre en el suelo, que no llegaba a las comedoras de arriba y tiraba un poquito en el suelo. Recuerdo los perritos que tuvimos, y que ni siquiera podía levantar uno sin la ayuda de mi hermano. Recuerdo que me hice daño porque te cayo una piedra encima de mi dedo, y que cuando llegamos a casa te pusiste a llorar, tú en lugar de yo. Pero ya he crecido, y debo “salir del nido”, no me da miedo hacerme mayor, me da miedo perderte, porque aunque siempre estamos peleando o discutiendo, nos queremos mucho, somos iguales, tenemos el mismo carácter, la misma terquedad, y la misma perseverancia, tu no quieres que yo me haga mayor, y tampoco quiero hacerme mayor, por miedo a perdernos mutuamente. Pero podemos crecer juntos, ayudarme tu con los nuevos problemas y obstáculos, ayúdame a ser mejor persona, a ser como tu, y llegar, incluso, a ser mejor que tu, para poder enseñar lo que tu me has dado.



Te quiero mucho!

correspondencias

Margot Bosch Altimiras pg. De la Draga nº3 2n 1a (Banyoles) 17820





Querida lectora,



después de recibir tu crítica sobre mi viejo diario, me he sorprendido. Tu distinta observación de mi obra me conmueve. Escribí mi obra basándome en la familia que vivía a la casa de al lado. Era una familia que a simple vista parecía feliz y sin discusiones. Era la familia perfecta, todos se querían y se apreciaban, se ayudaban y se apoyaban mutuamente. Pero yo encontré un manuscrito que empezó un nerviosismo que se extendió por toda la familia. Pero tu percepción me complace más, que una familia esconde sus secretos y intenta parecer la mejor del mundo se puede relajar al descubrirse un libro. Me parece una percepción contraria a la mía, y me alegra saber que mi libro es contradictorio, que puede leerse desde ambos opuestos, que no deja las cosas claras, sino que es ambiguo, que te hace pensar y no te pone las cosas fáciles.

Espero noticias tuyas y más cartas para poder seguir nuestro debate sobre mis libros,



Atentamente,

Charles Nickelback

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Sra. Llúcia Torrent Vilà

C/ Mossent Reixach nº 44 (Banyoles)



Querida tía “Llúcia”,



nos dejaste hará dos meses, te fuiste sin decir adiós. Ahora que te encontrabas mejor, que no tenías ningún problema ni ninguna enfermedad, te nos vas, por un accidente. Un accidente parecido al mío. Nuestra familia siempre tiene accidentes. Primero yo, al lado de casa, un coche choco conmigo, y aún tengo dolores, mi rodilla no se a recuperado, hace cinco años que sueño con coches. Y luego mi abuelo fue atropellado por un camión, pero sobrevivió, solo que a veces no recuerda las cosas porque recibió el impacto en la cabeza. Pero tu, no tuviste nuestra suerte, te llevaron al hospital, y llegaste, pero ni si quiera el tío “Miquel” pudo llegar a despedirse, no llegó al hospital, ni él ni tus dos hijos llegaron al hospital a tiempo. ¿Tenías prisa por irte? No tenías derecho a dejarnos así. Tanto tiempo preocupándonos y ahora nada, nos hemos quedado sin ti. Debemos aceptarlo, lo se, pero no quiero que sea así. No quiero perder a más gente. Todo el mundo termina por dejarme y no es nada justo, una persona tendría derecho a elegir cuando nos quiere abandonar, y dejarnos, ni siquiera diez segundos, para despedirnos.



Te echamos de menos,

Margot Bosch Altimiras

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Mireia Rosa Rambla de Barcelona nº12 (Barcelona)

Estimada amiga,



te he explicado tantas cosas, cuando tengo algún problema siempre estás allí. Te puedo hablar de todo, de chicos, de trabajos, de amigos y de mis preocupaciones, de todo. Lo mejor es que tu no te cansas de mi, ni de escucharme. Me das muy buenos consejos y siempre consigues que haga lo que no me atrevo a hacer. Consigues darme el empujón necesario para llegar a ser quién soy ahora. Todo lo que tengo y lo que soy te lo debo a ti. Haces de mi una buena y alegre persona. Soy quién soy gracias a ti. Espero que sepas lo mucho que te quiero y te aprecio, y lo mucho que te echo de menos cuando no estas aquí. A veces nos pasamos una o dos semanas sin vernos y luego vemos que nos echamos mucho de menos. No te lo he dicho nunca, eres mi mejor amiga y no quiero perderte, nunca había conocido nunca a nadie como tu, tan brillante e inteligente, madura a pesar de tener un año menos que yo. Eres la hermanita que nunca he tuve. Quiero que sepas que no te dejaré escapar, que tu y yo estaremos juntas siempre, que puedes contar con migo por todo lo que quieras. Que siempre estoy aquí y que puedes contarme lo que quieras, que siempre hablo yo y ahora quiero escuchar.



Te quiere,

Margot Bosch Altimiras

Banyoles, 3 de Abril de 2012

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Querida Angélica,

a la luz de mi vela y de la preciosa luna recuerdo con nostalgia nuestro pasado encuentro. Los soldados me vigílan, pero espero poder asistir a nuestra cita de mañana. Tal vez llegue con retraso, quiero que me esperes una hora, pero si después no he llegado huye, coge tu caballo y no vuelvas, vete con el barco del día siguiente. No quiero que mires atrás, no quiero que tengas miedo, solo que me recuerdes, que nunca olvides a este hidalgo sin dinero ni título. Te pido perdón. Mi palabra no significa mucho, la de un soldado te valdría más, pero espero que aceptes la mía que te la doy con el corazón, con lo único que no se me a arrebatado, el amor de un hombre, según la realeza, es menor que su coraza. Pero es lo único que me queda y lo que te quiero dar a ti, mi hermosa Angélica. El reflejo del atardecer en el mar es solo la luz que tu rubio pelo amana, y tus preciosos ojos me recuerdan las perlas que encontraba en las ostras de los arrecife de la villa en que me crié. Eres el anhelo que todo hombre aspira.

Espero inquieto nuestro huida, y deseo con todo mi fervor que los guardias acepten mi pequeño y maléfico obsequio. Quiero poder poseerte ésa noche, llegar a dónde nadie a ha llegado, hacerte mía y no dejarte ir jamás. Tu y yo juntos para toda la eternidad...



Con cariño, tu

Leonardo Heltish

dissabte, 29 d’octubre del 2011

"Carta" de un personaje imaginado a una persona real

Querida admiradora,

leer tu carta me ha abierto los ojos. La verdad es que no recibo muchas cartas, algunas de el banco y esas cosas, pero no de admiradores ni admiradoras. Tu carta me ha echo ver que tengo que escuchar a los que me escuchan a mi. Respondiendo a tu pregunta, no tengo una forma especial de inspirarme, simplemente me dejo llevar, a veces mirando fotografías de antes, caminando, mirando paisajes, viendo a gente por la calle, con experiencias que he tenido o me han contado, o escuchando canciones mías o de otra gente,... pero cuando leí tu carta,... tengo que decirte que me ha servido para inspirarme. La idea de escuchar para que te escuchen me ha gustado mucho y ya estoy trabajando en algo. Espero recibir más cartas tuyas.

Atentamente y con mucho gusto,

Ivan Ángel

"Carta" a otra persona real

Querido amigo,

Te echo de menos ¿sabes?¿cuanto hace que no nos vemos? He perdido ya la cuenta de los días que paso sin verte. Antes nos veíamos más, para ir a jugar, a nadar y a hacer cabañas, a luchar con palos simulando una lucha de gladiadores, jugando un partido de baloncesto con mi hermano pequeño; o un partido de fútbol tu y yo contra todos los otros, como el equipo invencible; o buceando en esa pequeña isla y tirándonos desde la roca más alta (que nos dejaban) y riendo sin parar siempre. No discutimos nunca, y nuestras tardes y días eran como un respiro del mundo, un momento en que solo existíamos nosotros y nadie más, dónde todo lo demás no nos preocupaba, las risas de la gente, que nos miraba y decían que no podíamos ser amigos porque tu eras un chico y yo una chica. Las carreras que hacíamos, jugando a pillar en el agua, siempre llegábamos al mismo tiempo, me costaba un poco pero siempre conseguía llegar antes de que me atrapases. Era divertido. Pero ahora pienso que nos excedíamos, un poquito, porque cuándo empezábamos no nos paraba ni dios. Echo de menos esos tiempos, en los que desconectábamos y éramos felices. Ahora nos preocupan cosas, cosas de las que no podemos aislarnos. Solo me falta decirte que espero que nos veamos pronto, porque no podré soportar más la idea de no haberte visto en un año, porque te necesito, necesito ver tu sonrisa, tus ojos y tu mirada, tu rostro, todo tú, para sentirme viva otra vez.

Espero tu respuesta.


Margot.

dimecres, 21 de setembre del 2011

"Carta" a un personaje imaginado

No sé ni por dónde empezar,... Este tiempo a tu lado a sido el mejor, aunque seamos distintos, has sabido apreciarme igual. Tú eres muy cariñoso y amable en cambio yo... de cariñosa nada. Te gusta que estemos juntos todo el tiempo y yo prefiero que estemos en grupo porque estar a solas con un chico me es imposible, me pongo muy nerviosa y no se me ocurre nada que decir. Eres de las mejores cosas de este verano que me han ocurrido junto con estar al lado de mis mejores amigos, aunque se hayan peleado en la mayor parte del tiempo.
… pero aún así no se si funciona muy bien la cosa, no te veo mucho y para estar tanto tiempo separados prefiero que cuando nos veamos seamos solo amigos porque sufro demasiado y no quiero que me distraiga el echo de estar pensando en ti y tener exámenes pero no tiempo para estudiarlos, porque solo tengo quince años y lo que ahora me importa más es el futuro, pero no el sentimental sino el académico para poder vivir bien y no tener que conformarme con un trabajo que no quiere nadie ni nada por el estilo, quiero vivir la vida sin preocupaciones!

"Carta" a otra persona que haya existido

Querida abuela, hace ya varios años que deje de verte y de llorarte. Tu marcha nos afecto mucho a todos, durante semanas estuvimos distanciados entre nosotros. Echamos de menos tu forma de hablar, con ese acento, tu sonrisa, tus vestidos de flores y rayas, los regalos que nos hacías; aún conservamos los juegos de cama que nos diste en Navidad.
Recordamos aún que dejábamos el sofá con las fundas mal puestas y tu nos decía que lo pusiéramos bien. Echo de menos que confundieras mi nombre con el de mi prima, y cómo nos lo pasábamos bien juntas con los muñecos, las miniaturas y los peluches. Esos momentos que compartíamos juntas las tres en el patio eran para mi uno de los mejores de mi infancia.
Cuando llegábamos nos estabais esperando, junto con el abuelo, en la puerta del garaje, pero a medida que pasaba el tiempo te fuiste poniendo mala y ya no podías estar mucho de pie y nos esperabas en una silla. Ya no podías jugar con nosotras, ni nos regañabas cunado poníamos las fundas del sofá mal. Hasta que ya no ocurrió nada, llegábamos y no nos esperabas, jugábamos pero sin ti y ya no queríamos estar en el sofá, porque todo eso era lo que te hacía a ti especial, pero cuando tu no estuviste más ya no tenia ningún sentido. Lo último que recuerdo es que mamá se fue y tu no volviste jamás.