Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Si entendiéramos la vida no habréamos inventado el arte. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Si entendiéramos la vida no habréamos inventado el arte. Mostrar tots els missatges

diumenge, 5 de juny del 2011

SI ENTENDIÉRAMOS LA VIDA, NO HABRÍAMOS INVENTADO EL ARTE

Que hay en este mundo por lo que valga la pena luchar. Es un mundo de crueldad que hemos creado todos, un mundo con leyes que no se cumplen, un mundo de corrupción. En que la verdad se esconden bajo un montón de dinero, para no tener que ir a la cárcel. Es la fugitiva mas buscada junto con la bondad. Este mundo apesta. Está lleno de gente con dinero, que solo busca la fama y el poder para sí mismos. No se preocupan por los demás, ni les apetece hacerlos. Son egoístas y egocéntricos. Me gustaría que hubiese un mundo mejor, dónde la gente no estuviese predestinada a vivir en la miseria o en un palacio solo por el simple echo de tener dinero. Un mundo de justicia y de bondad. Donde el dinero no importase ni tuviera valor, prácticamente no existiera. Estaríamos mejor, nos sentiríamos mejor si ayudásemos a la gente, si no fuésemos tan arrogantes y pensáramos en el bien estar de todos, sin dejar de pensar en el nuestro.

dissabte, 4 de juny del 2011

SI ENTENDIÉRAMOS LA VIDA, NO HABRÍAMOS INVENTADO EL ARTE

Soy profesor en el instituto de Banyoles. Me llamo Jorge. Tengo... 28 años, no 29. llevo toda mi vida yendo de un sitio a otro. Y ahora tengo un perro y una hija. Vivo con mi mujer en una casa con jardín y piscina. Mucha gente me envidia, por o tener la vida que llevo yo. La verdad es que no se de que me quejo. Desde pequeño quería ser profesor en un instituto, porque admiro lo que hacen y lo que son capaces de hacer. Captan la atención de los adolescentes. Que es la edad más difícil, problemática, testaruda,... que se puede encontrar una persona. Hacen que la mayoría de ellos les respeten más que a sus propios padres. Son mentores para la gente que tiene que aprender de alguien. Hacen de padres, pero solo para los cerebros. Quise tener un perro, como el que tengo ahora, un pastor alemán, el típico perro policía que salía a las películas que veía. La casa también era la que de pequeño había deseado. Una casa con jardín i piscina para invitar a mis amigos, hacer fiestas y pasarlo bien. Mis deseos se han cumplido, la verdad es que si me quejo es de gruñón. La gente hace vida y milagros, para conseguir lo que quería desde que nació. Poca gente lo consigue, soy afortunado, no debo quejarme, debo alegrarme. Al fin y al cabo, tengo todo lo que quería porque estoy en el cielo.

SI ENTENDIÉRAMOS LA VIDA, NO HABRÍAMOS INVENTADO EL ARTE

Tan pronto como te conocí te quise. Me mirabas con tus ojos verdes y se me aceleraba el corazón. Tenerte a mi lado era como estar en el cielo junto a un ángel. Cuando me abrazabas me sentá ajusto. Me cogías de la mano y el mundo se paraba. Nos mirábamos y el tiempo se paraba. Tus besos... me hacías reír, y estabas a mi lado. Las tardes contigo eran inolvidables, y lo siguen siendo. Eres importante para mí. Y te estoy esperando en casa, porque esta tarde nos vamos al cine.

Solo falta media hora, y pienso en ti. Te echo de menos. Hace ya horas que estoy vestida, y preparada. Ahora en mi sofá, acurrucada y acariciando a mi gato. Solo faltan diez minutos, estoy nerviosa y no sé porque. Ya hemos salido muchas tardes. La verdad es que es nuestro tercer cumpleaños. Presiento que esta tarde me lo pedirás, me pedirás que esté a tu lado para toda la vida, y se mi respuesta... SI.

Suena el timbre. Te veo tras la puerta con un ramo de mis flores favoritas. Las margaritas. Tengo que abrir la puerta o pensarás que no estoy. Abro la puerta y estás allí. Con un traje que te hace muy mono. Tus sonrisa de par en par. Y tus ojos verdes más brillantes que nunca.

Te pego, cierro la puerta y... adiós.

divendres, 3 de juny del 2011

SI ENTENDIÉRAMOS LA VIDA, NO HABRÍAMOS INVENTADO EL ARTE

Te veo delante de mi, con la cara de muerto de miedo que jamás nadie a podido ver. Tu expresión es la de haber visto un fantasma, pero lo que has visto es tu alma. Por fin he tenido mi oportunidad de hacerte lo que tu me hiciste. Me quitaste la vida y la confianza en mi misma. Me trataste como nada, como un montón de polvo que no hace nada a parte de estorbar. Como un lavaplatos que solo hace lo que le pides y nada más. A las mujeres no se las puede tratar de esa manera. Hay leyes, derechos, pero como todo en este mundo pisoteado por el hombre. El desprecio que tenéis hacia las mujeres es anómalo. Nos desprecias por miedo a perder, a perder ante alguien que pensáis que es más débil, menos inteligente y fuerte, menos astuta,... pero os equivocáis, tenemos una capacidad intelectual mayor a la vuestra porque nacemos con el sentido de la protección, la protección y la admiración. Protección hacia los más débiles y hacia los que no pueden defenderse y admiración hacia lo que es más que nosotras. Pero vosotros en lugar de proteger, apuñaláis y en lugar de admirar a los demás os admiráis a vosotros mismos, como unos narcisistas, seres que solo piensan en ellos mismos y en que ellos se creen los mejores. Nos cansamos de vosotros porque nos podemos cuidar solas, podemos vivir sin los hombres, pero vosotros no podéis vivir sin nosotras. Ahora pendes de un hilos aquí delante y tengo la oportunidad de elegir si vivir libre o vivir con hombres. Los hombres nos hacéis sentir felices y muchas veces nos escucháis, pero eso también lo pueden hacer las amigas, así que mi decisión está tomada. Vivir en un mundo presa del ser más estúpido no es tan noble ni tiene tanto valor como vivir en un mundo de libertad. ¡Adiós cadena mía, adiós!

SI ENTENDIÉRAMOS LA VIDA, NO HABRÍAMOS INVENTADO EL ARTE

Los rizos de esa hermosa mujer eran lo que llevaba viendo toda la mañana. Horas de cola interminables, y ahora por fin los perfectos rizos se alejaban y se adentraban en una habitación que seguidamente se cerraban con una puerta de roble macizo.

Durante toda la mañana me había entretenido a veces con el colgante y otras recordando. Recordando tiempos ahora lejanos pero que antaño fueron importantes. Aquellos recuerdos de tu y yo sentados en el banco de aquel parque. El parque con el pequeño estanque con patos y sus abuelos a los alrededores dándoles pan para comer. Y las madres corriendo detrás de sus hijos con el abrigo o la mochila. Las tardes que pasábamos tumbados mirando al cielo y viendo la puesta de sol. Vimos como los árboles, flores, pájaros, y todo, absolutamente todo incluso nosotros. Estuviste a mi lado durante tanto tiempo que no recuerdo un momento mío sin ti. En momentos malos te tenía allí como un rayo a una tormenta. Y en los buenos estabas allí como el sol sale cada día. Todo iba bien pero ese día me necesitabas y yo no estuve. Fue la primera vez que me pediste ayuda y yo fui un egoísta y me quedé en casa para dormir. Si me hubiera levantado de la cama y te hubiera ido a recoger... ese chico borracho y imprudente no te hubiese atropellado y nosotros podríamos seguir nuestras vidas, juntas y inseparables.

Ahora esperando entrar en una sala a la que no se que voy a encontrar, te echo en falta y no veo más que tu cuerpo angelical en una cama desvaneciéndose... la puerta se abre y no puedo ni levantarme, mis piernas no responden. Pero debo levantarme, tras la puerta se que encontraré algo diferente, que no me haga sentir culpable, que me libre del sufrimiento y de todo en cuanto conozco, mis recuerdos, mi familia y historias, las creencias y los estudios que tanto tiempo me costaron aprender. Lo último que recuerdo antes de entrar en este edificio es ver un frasco de vete a saber que pastillas. Me toca, es la hora de entrar... es hora de morir.